¿Cómo se hacen las bolsas metalizadas para alimentos

Introducción

Las bolsas de aluminio o metalizadas son uno de los envases más utilizados en la industria alimentaria. Su función es proteger los alimentos de la oxidación y la contaminación, asegurando así una mayor durabilidad y un mejor aspecto.

Aunque el proceso de fabricación de estas bolsas es relativamente sencillo, requiere de ciertos cuidados y conocimientos técnicos para garantizar su calidad. A continuación, te explicamos cómo se hacen las bolsas metalizadas para alimentos.

El primer paso es la selección de los materiales. Se trata de una lámina de papel kraft recubierta por una capa delgada de aluminio. El grosor del papel kraft varía en función del tipo de producto que vaya a envasarse, siendo más grueso para productos pesados o con altos niveles de humedad.

Una vez seleccionado el papel, se procede a la impresión del diseño deseado en una de sus caras. En este punto es importante tener en cuenta que el diseño debe estar orientado a la correcta visualización del producto en el empaque, así como a facilitar su posterior apertura.

Tras la impresión, llega el momento de metalizar el papel. Para ello, se introduce en un horno especialmente diseñado para esta operación, donde se deposita sobre él una capa delgada de aluminio fundido. Es importante controlar la temperatura y el tiempo de exposición para evitar dañar el papel o producir imperfecciones en la metalización.

Una vez metalizado, el papel pasa a la etapa de corte, donde se le da la forma y tamaño deseados para cada bolsa. A continuación, se procede a doblar y soldar las orillas de las bolsas, lo que se realiza mediante un sistema automatizado que garantiza un resultado óptimo y homogéneo.

Por último, las bolsas se llenan con el producto que corresponda y se cierran mediante un sellado hermético, ya sea por calor o ultrasonido. Este paso es fundamental para garantizar la conservación y frescura del alimento envasado.